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El segundo aspecto a tratar adquiere particular relevancia en la presente coyuntura histórica latinoamericana. Nos referimos al modelo profundo de sociedad que deseamos construir de aquí en adelante. Para dar una respuesta compatible con la evolución de nuestros países y con los dilemas que enfrentan, hemos recurrido a la estimulante e iluminadora visión de Riane Eisler, que plantea la superación del patriarcado o “androcracia” vigente todavía en casi todo el mundo, mediante la construcción de una relación igualitaria entre hombres y mujeres, o, en otras palabras, el paso de un modelo androcrático o dominador a uno que ella bautiza como “gilánico”(22) o, si se quiere utilizar un término más familiar a nuestra realidad, aunque no sea tan exacto (23) , “solidario”.

Para ilustrar bien el tema, expondré y comentaré el esquema de Rianne Eisler sobre el modelo dominador y el modelo solidario de relaciones humanas. Lo expone y desarrolla en su obra principal, “El cáliz y la espada”, pero, en su segunda gran obra, en dos tomos, “Placer sagrado”, que es una continuación y complemento de la primera, sistematiza y sintetiza, siete diferencias básicas, a las que ve como “interactivas y mutuamente sustentadoras”. Aquí presento, en un cuadro ad-hoc, las siete diferencias, a las que agrego comentarios propios:



1. RELACIONES DE GÉNERO

MODELO DOMINADOR

En el modelo dominador lo masculino supera en rango lo femenino, y los rasgos y valores sociales estereotípicamente asociados con la “masculinidad” se valoran más que aquellos asociados con la “feminidad”. (24)

MODELO SOLIDARIO

En cambio, en el modelo solidario la ideología imperante valora por igual lo femenino y lo masculino, y otorga primacía operacional a los valores estereotípicamente “femeninos” como la crianza, el cariño, la compasión y la no violencia. (25)

COMENTARIO:

Se trata de una visión que tiene raíces lejanas (feminismo y conquistas graduales de espacios públicos para las mujeres latinoamericanas durante todo el siglo XX) y cercanas (participación femenina crecientemente activa en las luchas por los derechos humanos y por la democracia: Madres de Plaza de Mayo en Argentina, Familiares de Detenidos Desaparecidos en Chile, Presidentas mujeres, siendo los casos más recientes los de Chile y Argentina). Después del climax de violencia vivido por Chile bajo el gobierno dictatorial de Pinochet, por ejemplo, el único camino para no volver a tropezar con la misma piedra consiste en implementar este vuelco profundo para pasar de la “androcracia” (o modelo dominador) a “gilania” (o modelo solidario). ¡Inmensa e impostergable tarea, que bien vale emprender! OB

2.-VIOLENCIA

MODELO DOMINADOR:


En el modelo dominador existe un alto nivel institucionalizado de violencia social y abuso, desde el maltrato a esposa e hijos, violación y abuso psicológico por parte de “superiores” en la familia, el lugar de trabajo y la sociedad en general.

MODELO SOLIDARIO:


Al revés, en el modelo solidario violencia y abuso no son componentes estructurales del sistema, de modo que tanto niños como niñas pueden aprender la resolución no violenta de los conflictos. Por consiguiente, hay un bajo nivel de violencia social.

COMENTARIO:


Este es un punto clave, pues unos de los grandes desafíos culturales que enfrenta la sociedad latinoamericana consiste en encontrar una vía para desarmar definitivamente las manos y los espíritus. Hay demasiada violencia todavía, anidada en los resquicios de nuestros países. El nuevo modelo deberá impregnar todo el esfuerzo educacional del futuro y deberá ir encontrando aplicaciones sucesivas en toda la institucionalidad. La seguridad ciudadana y, en particular, la de las mujeres que hasta hoy sufren las peores violencias, no mejorará un ápice sin un cambio cultural como el que aquí se dibuja. OB


3.- ESTRUCTURA SOCIAL

MODELO DOMINADOR:

En el modelo dominador la estructura social es predominantemente jerárquica y autoritaria, donde el nivel de jerarquía y autoritarismo corresponde aproximadamente al nivel de dominio masculino

MODELO SOLIDARIO:


Por el contrario, en el modelo solidario la estructura social es en general más igualitaria, con diferencias (ya sean de género, raza, religión, preferencia sexual o sistema de creencia) no asociadas automáticamente con un status social y/o económicamente superior o inferior.

COMENTARIO:

Aquí le queda a América Latina un largo camino por recorrer, donde nuevamente la educación debería ser un pilar fundamental. A la vez, emergen en este punto los candentes temas de la redistribución de la riqueza y de relaciones laborales más equitativas para ambos sexos, también claves para ir haciendo más igualitaria la estructura social. Igualmente, las propias Constituciones vigentes, siguen siendo criaturas marcadamente androcráticas. Por la vía de reformas o por la elaboración de Constituciones nuevas, deberemos continuar alejándolas del mundo androcrático en que fueron concebidas y acercándolas al modelo que aquí estamos proponiendo. OB

4.- SEXUALIDAD

MODELO DOMINADOR:

En el modelo dominador la coerción es un elemento importante en la selección de pareja, relación sexual y procreación, con la erotización de la dominación y/o la represión del placer erótico mediante el temor. Las principales funciones del sexo son la procreación masculina y la descarga sexual masculina.

MODELO SOLIDARIO:

En el modelo solidario el respeto mutuo y la libertad de elección para mujeres y hombres son las características de la selección de pareja, relación sexual y procreación. Las principales funciones del sexo son el vínculo entre mujer y hombre mediante el dar y recibir placer mutuo y la reproducción de la especie.

COMENTARIO

Por fuerte que suene, veo a América Latina pobre e infeliz en esta materia, a lo menos para la mayoría de sus habitantes de ambos sexos. Se banaliza el amor y se cosifica el sexo. Se lo descarta como “vínculo” marcadamente total (físico y espiritual a la vez). Aparte de las condiciones infrahumanas en que muchos viven, ¿no estará precisamente aquí otro de los orígenes de las violencias intrafamiliares que conocemos a diario? Políticas públicas en educación, salud, desarrollo cultural y otras, podrían llevar a nuestros habitantes a enriquecerse -¡y a ser más felices!- con esta nueva perspectiva. OB

5.- ESPIRITUALIDAD

MODELO DOMINADOR:


En el modelo dominador el hombre y la espiritualidad están sobre la mujer y la naturaleza, justificando su dominio y explotación. Los poderes que rigen el universo se representan como entidades castigadoras, ya sea como un padre desapegado cuyas órdenes se deben obedecer bajo pena de terribles castigos, una madre cruel o demonios y monstruos que se deleitan atormentando arbitrariamente a los humanos y que, por lo tanto, deben ser aplacados.

MODELO SOLIDARIO:


En el modelo solidario, en cambio, se reconoce y valora la dimensión espiritual de los poderes vivificantes y sustentadores de la mujer y la naturaleza, así como los de los hombres. La espiritualidad se vincula con la empatía y la equidad, y lo divino se representa mediante mitos y símbolos de amor incondicional.

COMENTARIO:

Por la influencia que tienen las religiones y, sobre todo, las corrientes fundamentalistas dentro de ellas (muy activas actualmente), este es el punto más delicado de todos y el más difícil de resolver. Para enfrentarlo debería practicarse el diálogo más abierto posible, buscando fortalecer las visiones más abiertas. OB

6.- PLACER Y DOLOR

MODELO DOMINADOR:

En el modelo dominador la imposición y amenaza de dolor es esencial para mantener el sistema. Los placeres del tacto en las relaciones sexuales y paternales se asocian con dominación y sumisión y por lo tanto con dolor, ya sea en el llamado amor carnal del sexo o en la sumisión a una deidad “amorosa”. Se santifica la imposición y/o el padecimiento del dolor.

MODELO SOLIDARIO:

En el modelo solidario las relaciones humanas se mantienen más por lazos de placer que por temor al dolor. Los placeres de las conductas de cuidado se apoyan socialmente y el placer se asocia con la empatía por otros. Se considera sagrado cuidar, hacer el amor y otras actividades que generan placer.

COMENTARIO:

Las visiones conservadoras se escandalizarán con este punto y, probablemente, rasgarán vestiduras. Habrá que luchar, a través del diálogo, por convencerlas o, al menos, apaciguarlas, porque un cambio en este aspecto hará más por la seguridad y felicidad de las mujeres y los niños que sufren con frecuencia violaciones y violencia, que todos los procedimientos policiales y penales juntos. Hay que lograr, además, un paulatino retroceso de los caminos represivos en todos los niveles de la sociedad. OB


7.- PODER Y AMOR

MODELO DOMINADOR:

En el modelo dominador el poder supremo es aquel para dominar y destruir, simbolizado desde la remota antigüedad por el poder letal de la espada. “Amor” y “pasión” se usan con frecuencia para justificar actos violentos y abusivos de quienes dominan, como la matanza de mujeres realizadas por hombres cuando sospechaban su independencia sexual, o las “guerras santas” libradas en nombre del amor a una deidad que exige obediencia de todos.

MODELO SOLIDARIO:


En el modelo solidario, en cambio, el poder supremo es aquel para dar, nutrir e iluminar la vida, simbolizado desde la remota antigüedad por el cáliz o grial sagrado. El amor se reconoce como la máxima expresión de la evolución de la vida en el planeta, así como el poder unificador universal.

COMENTARIO:

En una conferencia mía en Venezuela, en 1997, titulada “Cultura, poder político y democracia (la no violencia)”, afirmé al concluir: “Si existe una revolución cultural que debamos hacer de hoy en adelante, ella será necesariamente una revolución del amor”. Sigo, hoy más que nunca, considerando lo mismo. Creo, además, que la propuesta contenida en este escrito apunta a dicha finalidad. OB





NOTAS

22 En “El cáliz y la espada. Nuestra historia, nuestro futuro, (Editorial Cuatro Vientos, Santiago 1990, págs.119-120), Riane Eisler trata del significado que le da a estas palabras. La cita respectiva es la siguiente: “Para un término más preciso que patriarcado, que describe un sistema social regido por los hombres mediante la fuerza o la amenaza de la fuerza, propongo el término androcracia... Deriva de la raíz griega andros, u “hombre”, y kratos (como en democrático), o “gobernado”. Para describir la alternativa real a un sistema basado en la jerarquización de una mitad de la humanidad sobre la otra, propongo el nuevo término gilania (gylany). Gy deriva de la raíz griega gyne, o “mujer”. An deriva de andros, u “hombre”. La letra l entre ambas tiene un doble significado. En inglés representa la vinculación entre ambas mitades de la humanidad, más que su jerarquización, como en androcracia. En griego deriva del verbo lyein o lyo, que a su vez tiene un doble significado: solucionar o resolver (como en análisis – análisis) y disolver o liberar (como en catálisis – catálisis). En este sentido, la letra l representa la resolución de nuestros problemas a través de la liberación de ambas mitades de la humanidad de la idiotizante y distorsionadora rigidez de roles impuesta por las jerarquías de dominación inherentes a los sistemas androcráticos.”

23 El término inglés que usa Eisler es “partnership”, que en los diccionarios se traduce como asociación de personas o países o, también, como sociedad comercial. Su idea va más allá de esto y por eso crea una nueva palabra, gilania, de la que deriva gilánico(a).

24 Cabe señalar que en este contexto, los términos “feminidad” y “masculinidad” corresponden a los estereotipos sexuales construidos socialmente para una sociedad dominadora (donde la masculinidad se iguala a dominio y conquista, y la feminidad a pasividad y sumisión), y no a rasgos femeninos y masculinos inherentes.

25 En 1984 publiqué un libro, “La no-violencia activa, camino para conquistar la democracia”, donde planteo una visión plenamente concordante con la que aquí se enuncia.

26 “En este contexto, el término jerárquico se refiere a lo que podríamos llamar jerarquía de dominación, o el tipo de jerarquía inherente a un modelo dominador de organización social, basado en el temor y la amenaza de dolor. Estas jerarquías deben distinguirse de un segundo tipo, que podría llamarse jerarquía de actualización. En biología corresponde a la jerarquía de moléculas, células y órganos del cuerpo: una progresión hacia un nivel de función superior y más complejo. En los sistemas sociales, las jerarquías de actualización se dan junto con la igualación del poder con el poder para crear y para concretar nuestros más altos potenciales en nosotros mismos y otros.” (Comentario: el análisis de Riane Eisler es aquí muy similar al de Ken Wilber, quien habla de holoarquía, es decir, de una jerarquía entre los holones, que se desarrollan siempre desde los más simples a lo más complejos, indefinidamente, incluyendo a los inferiores y, a la vez, incluyéndose en los superiores, de un modo natural, no traumático. OB)


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